Siendo un festival de prestigio internacional dentro del circuito de música académica, el desafío fue encontrar un nombre y una manera de comunicación que lo acerque al público montevideano utilizando un código cercano a las expresiones musicales de carácter popular.
Se propuso utilizar “TUM PAC” (onomatopeya del sonido del tambor) como imagen visual y sonora del festival a partir de la cual se realizan piezas de comunicación gráfica y audiovisual.
